Glaciares y Portales

Cuando te fuiste pasé mi corazón por una mandolina y te mandé los pedacitos secos en esta carta. En éste momento, si abrieras la carta, no verías los pedacitos. Se caerían al piso de la cocina y sin darte cuenta, los pisarías con tus pies de Hobbit. Crunch. Crunch. En unos años, con el tiempo, tal vez encuentres esta carta otra vez y sostengas los pedacitos con cariño, teniendo cuidado de que no se caigan. Tal vez los tengas en tus manos y entiendas a lo que me refería cuando te dije todas esas veces que te amaba con todo mi corazón.

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