Tenías una fuerza potente.
De una corriente moviendo
todo a su paso.
Eras el poder del agua.
Eras el rugido de una cascada
cuando te conocí.
Después te volviste frio.
Construiste una presa
entre nosotros.
¿Dónde están las postales
que me ibas a mandar?
Dices que no has cambiado.
Que sigues siendo agua.
Pero el agua cambia.
Te infiltraste en mis huesos.
Estoy nadando en agua fria.
Nuestros recuerdos
son hielo que quema.
Las palabras que antes me decías,
se congelaron.
Tengo las orejas rojas del frío.
Mírame y dime que no has cambiado.
Ahora eres vapor. Dejándome lentamente.
Tus cuentos son gotitas
evaporadas en mi cara.
Expectativas cristalizadas.
Mira arriba. Ve lo que teníamos.
Ve cómo sube.
Ve cómo nuestra historia desaparece.


Leave a comment