Jitomates en tu Cabeza

No fue idea de mi madre. Por lo menos eso es lo que dice. Ya estaba desesperada en éste momento. Por supuesto que, si el cabello de mi hija se reusara a salir en tres años, puede que yo también hubiera intentado ésto. Siendo bebé todo provoca asombro, pero bebé yo no estaba lista para lo que pasó en la cocina de mi abuelita ese día. Yo estaba ingenuamente sentada en mi sillita alta cuando lo sentí--la fría y escurridiza sensación en mi cabeza. Naturalmente, lloré, pero eso no las detuvo. Las manos frotaron los pedacitos suaves en mi cuero cabelludo--lentamente masajéandolo. No pude contraatacar. Recuerdo el líquido resbalándose por mi cuellito gordo a mis hombros, y de ahí goteando rojo en la charola blanca que tenía mi silla. Dejaron la cosa fría reposando ahí. Me dejaron sentada ahí. Nunca me han gustado los jitomates. 

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